Dios No Existio

Caminaba por una plaza grande, de esas en las que  se pasea gente con dinero, bien arreglada. En esas plazas es común que haya pequeñas maquinas de monedas en las que se pueden subir los niños pequeños y divertirse unos momentos mientras la maquina se mueve de forma jocosa.

Caminaba por esa plaza, solo para ver, me gusta ver, ya saben.

Iba desfilando para la salida más próxima, tenía otros asuntos que atender, pero una risilla me llamo la atención, gire mi cabeza sobre mi hombro para ver la fuente de la alegría desbordante.

Mis ojos no estaban preparados para la verdad de aquella situación. Era un chaval, un adolecente de apenas 16 o 17 años, tenía la mano sobre uno de esas maquinas, la maquina se movía, pero no había nadie en cima de la misma, solo la mano del niño, y a su lado un señor, un señor viejo, posiblemente su padre, tenía un semblante serio pero tranquilo, aceptando una verdad que yo todavía no concebía.

Mi mirada enfoco por fin la imagen completa, apenas dos segundos después de la primera impresión. La nueva mirada aprecio otros detalles. El niño tenía la cara alzada un poco, apuntando diagonalmente a su izquierda con la mirada perdida tal vez viendo el cielo a través de los vidrios del techo, pero no era eso, tenía los ojos cerrados y una sonrisa inocente, como de un bebe. También llevaba un bastón, pero no un bastón especial.

El niño, aquel adolecente que no había vivido nada, era ciego, su padre le sostenía el hombro mientras él se divertía sintiendo la maquina moverse de un lado a otro entonando una cancioncita alegre.

No quise ver más, regrese mi mirada al frente, di medio paso y tras un segundo, decidido tome media vuelta y entre a un restaurante (pensándolo bien, no creo que pueda considerarlo restaurante) de aquella plaza. Pedí un tarro de cerveza, después de beberlo respire hondo, me tranquilice, y me puse a pensar en la vida, en la inocencia del niño, en la aceptación del padre, en la dificultad que representa vivir de esa forma, recordé que por esas cosas decidí no tener hijos (ni se les ocurra juzgarme) y hubiera sido mal padre.

“dios esta en el fondo de una botella”
Reza un dicho; espere a que la espuma de la cerveza se acabara y no había nada. Dios no existe.

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Gerber

Navegando por internet, encontré una foto, de alguien que no veía en mucho tiempo, una persona que si eres lo suficientemente sensible sentirás como con la mirada te dice que la mortalidad es algo latente e inevitable. Seré honesto, estaba en la página de 9gag intentando reírme un poco por un rato. Y la imagen de cuestión es de la mujer que cuando fue apenas una pequeña masa de carne chillona fue inmortalizada como imagen de la marca Gerber.

(De la marca podre hablar muchas cosas, pero ese no es lo que quiero discutir en estos momentos)

La imagen en cuestión muestra a la mujer ya vieja, feliz, pero vieja, de unos 89 años, sosteniendo un cuadro con el dibujo de la cara de bebe, su retrato. Ya se imaginaran como es la foto, o pueden buscarla en internet, nada les cuesta, pero si es así pueden ver la foto en el siguiente enlace:

“La foto culpable”

El asunto es que vi la foto, no entendía bien de que iba la cosa, una mujer sostenía el dibujo enmarcado de un bebe, el “bebe Gerber”; leí el titulo en la parte derecha de la pantalla. Volví a ver la foto, por primera vez en mi vida note los rasgos femeninos de aquel bebe, subí un poco la mirada, ahí estaba la mujer, sosteniendo el cuadro con manos viejas, feliz; mierda, realmente feliz, una sonrisa que dice que ha vivido lo suficiente.

Mierda. Me puse a llorar ahí mismo.

Llore durante unos minutos, tal vez media hora contando en lo que me tranquilizaba. Hacía tiempo que no veía la cara de esa pequeña bebe, o bien puede ser que hace tiempo he dejado de ver cosas que hay ahí afuera.

Estoy viejo, lo sé,  voy a morir, mierda, claro que lo sé.

El Mundo No Me Merece

Alguien me dijo, hace mucho, “Caminas como si el mundo no te mereciera…” bueno, una buena parte de este mundo no me merece, pero pueden hacer lo que quieran, yo lo hago, que me odien tanto como yo les odio. Pero “¿Qué tengo de especial para que el mundo no me merezca?” es una pregunta que no tiene respuesta, porque no tengo nada especial. Me gusta el arte como a muchas otras gentes.

Si, digo “gentes” me gusta decir gentes, y si tienes un problema, que te den.

Como decía, me gusta el arte; me creo con un gusto bastante decente, y ustedes saben, tengo una particular forma de verme a mí mismo y al mundo. Y estas son todas las pocas cosas que quiero decir ahora. ¿Querías saber más de mi? este no será el momento,

Y en todo caso, ¿con que escala me puedes decir que estoy equivocado con que el mundo no me merezca?

Perversion

Una vez, como muchas otras, hablaba con un desconocido. Como inicio la plática, no lo recuerdo, en este caso es lo que menos importa. Lo que importa es que en un punto de inflexión dentro de la plática le pregunte delicadamente si era homosexual.

Este sujeto joven de complexión media, con un estomago un poco inflado por la comida que venden en esta ciudad, abrió los ojos expresivamente; estaba claro que no esperaba esta pregunta, y eso me gusta, me gusta tomarlos por las pelotas para que me digan la verdad que ocultan.

Después de unos segundos de silencio en los que regreso a ver el camino en el que andábamos me respondió, textualmente, “Soy universal, no me gustan las etiquetas […]”

Hasta ahí dejare la anécdota, lo demás es mierda sin importancia.

Aquí el asunto que hace que me revienten las venas de un enojo y que toda mi furia se concentre en mis testículos (busca en internet lo que ocurriría en este caso, para que yo no me desgaste explicándolo desviándome del tema) es esa respuesta que me dio, el ser universal es una mierda de respuesta. Como quiere que alguien lo tome en serio si se expresa de esa manera.

Decir que eres universal o bicicleta, o abierto a experiencias, es la forma más tonta de decir que eres aun virgen en muchas perversiones que claramente quieres experimentar pero que alguien tiene que llevarte de la manita por los recónditos lugarcillos de tu cuerpo. Si vas a decir algo dilo como se debe.

1.- Me meto de todo en el ano, boca, oídos, nariz y otros orificios creados artificialmente para mi entero y privado placer sexual. 2.- Soy bisexual (y ya). 3.- Soy uno de los mayores pervertido a que le gustaría probar gran cantidad de cosas que ve en internet.

Así deberían de describirse, no como universal, bicicleta o abierto. O si es que no han hecho nada aun, solo enamorarse de cosas o personas que unas personas puritanas y cerradas dirían que es indebido, pecado y una aberración del diablo. Deberían decirlo tal cual, “Soy heterosexual/bisexual/homosexual (lo que sea tu caso), pero quiero intentar”

Sin tapujos, sin nada en medio, si quieres hacer algo solo mueve esas extremidades y haz lo que te plazca, pues mañana morirás y no habrá nada mas, no hay segundas oportunidades. Si quieres introducirte cosas, hazlo; claro que con cuidado y materiales adecuados y hechos para el mismo fin, no quieras meterte un jarro de mermelada mediano. Por eso compra en lugares especializados, inicia con juguetes pequeños, auto explórate, pero por todo lo que es santo dentro de ese mundo de mierda, no te cierres ante cosas que quieres intentar, es un suicidio ideológico. Una estupidez.

Eso me recuerda a una mujercita con la que salí que era fan de los juguetes sexuales, ella decía que era una forma de matar el tiempo mientras yo no estaba con ella o en ella; su fascinación más grande eran los dildos y demás cosas de plástico, y otros materiales con forma fálica. Ella en algún lugar de la historia me dejo por asuntos que nada tenían que ver con su fascinación, mi desempeño sexual u otro asunto relacionado, termino la relación por una pelea sobre qué película de Rocky era mejor, si la 2 o la 3 (hoy me doy cuenta que la mejor es la primera). Meses después, al salir a correr sintiéndome Rocky Balboa la encontré en la calle tomada de la mano por otra mujer. Una prostituta que conocía de tiempo atrás.

Esta, mejor dicho, ex prostituta, cuando la conocí trabajaba en un lugar más aburrido y menos exigente.

Paso nuevamente el tiempo y me entere que la damita en cuestión inicio y mantuvo por mucho tiempo su relación con mi conocida ex prostituta porque le aguantaba el paso en su vida sexual, que al parecer había cambiado mucho desde que la deje. Pues los juguetes habían o agrandado o sido remplazados por unos mas recreativos.

La sexualidad es algo que uno debe tener muy presente en su vida, le guste o no, sea activo dentro de esta o no, sea lo más pervertido que quiera o no. Nadie, y recalco nadie, puede alejarse de esta.

Es una ley universal.

No diré mas por el momento, piensa en estas bellas palabras mientras te masturbas, o primero haz una cosa y después la otra. Acomoda tus prioridades según tu criterio.

Antes de que pienses mal, al decir mujercita o damita, no me refiero a una persona de muy corta estatura, solo una mujer, porque soy educado y también doy halagos. 

Clínica #2 (¿Quien?)

Hoy, el segundo día de mi tratamiento se realizaron los mismos procedimientos que ayer; entonces hoy me presentaré como es debido.

De nombre nada importante, edad avanzada, residente de México, soy una persona del siglo pasado, he visto muchas cosas, para sorpresa de muchos he estado en el lugar correcto en el momento correcto.

De la manera más cruel he visto mis creencias ser destruidas por unas nuevas, que en la necesidad natural y humana de pertenecer a la sociedad abrazo intentando comprendedlas  Casi nunca lo logró.

Todavía puedo ver bien, y observó mejor (la modestia no cabe en los hombres de esta edad).

En cuanto a mi escala de valores es dudosa, mi ética tiene contradicciones y lagunas, y a nadie le importa. Si a mí no me importa, nada te da derecho de importarte.

Soy descarado, educado, y sobre todo un caballero, creo que mis actos harían mejor de mí que una autoevaluación; aunque en este caso en “actos” léase “textos publicados” en este mismo espacio (gratis) de WordPress.

Y bueno, siendo este el caso, hasta aquí mi grandiosa presentación de mi mismo; que mis actos/textos hablen por mí. Que el pueblo se alce en glorioso grito en estado de algarabía, que las mujeres bailen salvaje, instintiva y bestialmente conectadas a sus primitivos orígenes naturales, agitando los óvulos dentro de sus bellos cuerpos como ofrenda para mi persona; que los hombres se arrodillen implorando ser como yo…

Ah…

¿Qué daría yo por ser joven otra vez? A veces los viejos también lloramos. A veces, y esto muy pocas veces, los viejos nos damos cuenta de que somos una farsa.

No quiero entrar en un tono triste el día de hoy, así que por favor, les ordeno que sigan bailando al sonido de la melodías hechas por la naturaleza.

Clinica #1

Estoy frente a muchas personas, me rodean y no puedo hacer nada…

Esto que lees son notas mentales transcritas.

(Debería mencionar que tengo una muy buena memoria)

Cada quien está concentrado en su trabajo, como un organismo viviente, todos sirven para un mismo fin.

Veo el mundo pasar a mi izquierda, literalmente, es una vista a la avenida central. A estas personas les gusta ser dramáticos, clásicos le dirían ellos.

Estoy aquí por un tratamiento, creo que le puedo decir medico, es algo que cambiara mi vida.

Es de esos tratamientos en los que estas despierto, es de esos en los que te dedicas a pensar un poco de la vida, acerca del todo sin saber qué rumbo tomara la mente que casi siempre se dedica a joder la belleza que rodea al todo.

Resuelvo que esta misma no tiene sentido, que es una ramera y el azar es el proxeneta que la mantiene en el negocio.

Veo un gran reflejo de mi mismo por unos momentos donde puedo apreciarme como una virgen,  santa y pura por una tela que esta sobre mi cabeza, y mi rostro tranquilo, con una expresión que dice que realmente quiero que esto salga bien pero que si algo falla se de antemano que no podre hacer nada, y antes de que alguien diga algo aclaro que esto no es resignación como está de moda decir en estos tiempos de política, tiempos tontos para mí; un modesta aceptación de la realidad tal vez.

Siento un frio liquido ir acariciando mi nuca, no sé bien que está pasando, ellos hablan de sus cosas, no pongo atención, sé que no sabré de que va. Alguien acaricia un poco mi cabeza, lastima tal vez, compasión puede ser, moriré aquí tal vez y me está reconfortando antes de cerrar los ojos.

Y la mujer que acaricia mi cabeza le grita a su superior. Algo anda mal; le grita una segunda vez y vuelve a tocar mi rostro, algo va realmente mal. El superior llega tranquilamente, claro, el por estar aquí ya recibió su paga. Pero es bueno en lo que hace, se le ve en el rostro, eso no puedo negarlo. Les da unas instrucciones a los de mí alrededor. Ellos hacen unas cosas en mi cuerpo y parece que a todos les regresa el alma al cuerpo por el hecho de que la mía no se separo del mío.

Después de esto es ir al trabajo. El trabajo nunca perdona. Nadie nunca perdona.

Los aromas a químicos me marean un poco, eso es claro, me mantienen despierto y un poco alegre.

Cambiando de tema las mujeres en uniforme se ven siempre hermosas, nadie puede negar eso, no importa qué tipo de uniforme sea. SI algo ha hecho la evolución bien es hacer que las damas a mí alrededor se vean angelicales con sus trajecitos, pedazos de tela que dan fe de la belleza física que es propia de la mujer.

Dejando a lado mi claro grito de ayuda porque no he tenido sexo en un largo periodo de tiempo regreso a mi situación actual.

Estoy esperando a que algo pase, no sé qué pero algo debe estar a punto de pasar, las personas a mi alrededor siguen en sus mismos asuntos; sólo una o dos personas me ven de reojo y disimuladamente. Viene alguien, me chequea y se va con paso firme, no puedo decir si así camina o va por el superior; grita algo que no escucho bien. No estoy seguro si es el nombre del superior, pude ser, por el pequeño tono meloso que imprime en la voz puedo adivinar que es homosexual, pero no llega el.

Llega una mujer a verme, dice unas cosas al equipo y me cambian de sala a una mucho menos llena de cosas que no conozco, me acomodan con cuidado y se van todos menos la que me acaricia el pelo, la consoladora señorita que teme más a mi muerte que yo mismo, prepara unas cosas y se dispone a limpiarme, es agradable, debería de hacer esto más seguido. Sólo puedo ver la iluminación que esta sobre mí en el techo, y parece ser que uno de esos focos largos está a punto de morir, ella se mueve diligentemente limpiándome con suavidad, de pronto tengo sus senos frente a mí, son modestos, pero un impuso me obliga a intentar alzar la cabeza y tocarlos con la boca o nariz si no es mucho pedir, pero no puedo, no tengo fuerzas, y aunque no vea cámaras de seguridad no sé si alguien nos está viendo. Así es la vida mi apreciado lector, nunca sabes cuánto la puedes cagar hasta que tienes la mierda llegándote hasta la frente.

Limpio puedo salir del recinto sin más y dirigirme al trabajo; me acomodo mis prendas, tomo mi bastón, uno que no necesito mas allá de necesidades estéticas y con lentes negros avanzo por el centro de la ciudad, con todos ustedes rodeándome, insensibles pedazos de carne que nunca prestan atención a ver su alrededor. Pero por ahora está bien, me sienta cómodo estar de nueva cuenta en el anonimato. Puedo ver mejor así.

Y sobre el tratamiento, de aquí sólo falta repetir ese mismo ritual otras dos veces más.